Friday, June 22, 2007

120. Quality Control #4


¿Con qué frecuencia se debe reconocer un trabajo bien hecho? ¿Se debe reconocer con la misma frecuencia que un trabajo mal hecho?
No estoy hablando de palmaditas en la espalda (ni tampoco de acoso y derribo por un error), ni de tener detrás a una persona todo el día diciéndote que bien o que mal haces tu trabajo.
Por aquí alguien (o alguna especie de animal capaz de andar a dos patas como las personas) dijo que nunca se le debe reconocer un trabajo bien hecho a un trabajador porque su trabajo es hacerlo bien. Por ese mismo motivo se le puede derribar si lo hace una vez mal. Bueno, sin duda no comparto esa opinión.

Soy un tozudo que cuando cree que tiene una buena idea no hay quien me baje del burro y no pienso modificarla. Puedo proponer otra cosa, pero no modificar algo que para mi es una buena idea. A veces tendré razón y otras no, por supuesto. Por suerte nadie tiene el don de la razón.
Podría hablar de las críticas y los comentarios hacia los trabajos de la gente. Del "esto es una mierda", hasta "eso lo hace mi sobrino". Pero creo que sigo estando por encima de eso y no escribo para gente tan tonta. Lo mejor de una crítica o un comentario, indiferentemente de que sean para bien o para mal, es que siempre tengan una explicación, aunque a veces sea imposible.

Bueno, por primera vez en más de dos años, parece que he hecho algo que está bien en la empresa en la que trabajo (o eso es lo que piensa el hombre que me paga lo que yo quiero para que no me vaya, paseándose y presumiendo de una caja -que yo he diseñado- por toda la empresa como un niño con zapatos nuevos).

1 comment:

Miguel A. Rojas V. said...

Las críticas...
Alguien a quien conoces me dijo una vez que estaba por encima de éste y aquel otro por éste y aquel otro motivo y a los cinco minutos vi que si, que estaba muy por encima. Tanto que ni se le veía.
Es una cuestión semiótica.
Ya conozco la historia y la situación, pero me parece que te lo he dicho alguna vez.
Cuando empezamos a ver a los demás tan solo un poquito más lejos, es cuando estamos dejando que el ego pase por encima de la realidad.
Al final solo hay, a grandes rasgos, conformistas e incomformistas.
La ley del mínimo esfuerzo está muy mal vista, pero sigue siendo la ley de mi trabajo y la norma del Judo.

Como digo, es una cuestión de semiótica.

Un saludo.